domingo, 7 de marzo de 2010

IRENA SENDLER: RADIANTE LUZ EN LAS TINIEBLAS


Con motivo del próximo día 8 de Marzo en el que se celebra el Día internacional de la mujer trabajadora, vamos a aportar nuestro granito de arena. Un pequeño homenaje a una gran mujer: Irena Sendler.


Irena Sendler, enfermera polaca nacida en 1910 y que murió con 98 años en el 2008. Durante la 2ª Guerra Mundial, Irena arriesgó su vida en la Varsovia ocupada de los nazis como miembro de la resistencia polaca. Pero su mayor hazaña, por la que estaba considerada como una heroína en su país, fue la de sacar del Gueto de Varsovia a 2.500 niños judíos. Los sacaba del gueto de las formas más inverosímiles (metidos en cajas de herramientas, en bolsas de basura, maletas, en ambulancias...). Luego los ocultaba en familias católicas y en conventos para evitar que acabaran en los terribles campos de concentración nazis.

Para salvaguardar la seguridad de los niños, escondía sus nombres y sus nuevas identidades en botes de conserva que enterraba bajo un manzano cercano a su casa. Después de la guerra, intentó localizar a los padres que pudieran haber sobrevivido y reunir a la familia. La mayoría habían sido llevados a la cámara de gas. Aquellos niños a los que ayudó encontraron casas de acogida o fueron adoptados.


Los nazis la descubrieron e Irena fue torturada brutalmente y condenada a muerte, pero los resistentes polacos lograron rescatarla de manos de la Gestapo cuando era conducida al patíbulo.


Por una incesante vida entregada a los demás, Irena fue propuesta para recibir el Premio Nobel de la Paz en 2007. Sin embargo, el galardón fue a parar a las manos de Al Gore, por su apoyo al Medio ambiente.


Aunque no posea el galardón nombrado, el valor, la fuerza, la solidaridad y la Humanidad de esta gran mujer, tiene el mayor premio al que se puede aspirar: el respeto y la admiración de todo aquel que conoce su historia, y el profundo agradecimiento de la raza humana a una vida ejemplar, de las que hacen que aún podamos confiar en la bondad del ser humano.
«La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad.»

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